Pati nos cuanta cómo crió a sus hijos en la Sierra Gorda
Ohh, para mis hijos fue perfecto. Hacerles la comida, cuidarlos todo el tiempo y no llevarlos a la escuela y pretender que alguien les formara sus valores. Ellos cambiaron una vida feliz por otra mas feliz. Jugar a las batallas con espadas en el bosque, luchar, fue realmente un gran placer!
Y todos los días a la noche sin luz tenía a mis dos pequeños hijos en la cocina preguntándome, ¿Mamá, que vamos a hacer hoy? En vez de esperar que to les prendiera la TV ellos querían que les dijera, ¿con que nos vamos a divertir hoy? Y me di cuenta que dentro de mí tenia un montón de sorpresas para cada noche. Tocar el acordeón y cantar canciones revolucionarias del norte de México, mis hijos adoraban eso. O bien, tocar la armónica con ellos, practicar con la flauta empezar la temporada de opera durante el invierno.
Todos los días tratábamos de hacer una caminata con los niños, usábamos unos lentes para tratar de encontrar el microcosmos, no se como decirlo, moléculas.
I descubrí todas las riquezas que existen. Una gran riqueza que esta dentro de todos nosotros. Todos los días les enseñaba a mis hijos, ya que era como su maestra. Fue un placer estudiar Roma. Lo impresionante es que ese niño, durante seis meses no quiso estudiar otra cosa que no fuera Roma. Se disfrazó como un romano. Y vestido de esa forma fue a cuidar los caballos y las vacas, preparar el queso. Ahhh pero fue un queso romano! En casa todo se convirtió en romano o egipcio. Realmente los trate de incentivar a que tuvieran fantasías. Yo también me convertí en una romana, fui una bailarina indígena, o cualquier otra cosa que ellos quisieran.
Esto construyó una gran relación entre nosotros, Creo que el mundo moderno, el actual, ha perdido esta forma de divertirse. Esta forma no puede remplazarse con nada.
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