<   >
  Revista
  Septiembre '99
 
email envie esta pagina  •  print imprimir  •  búsqueda  
     
La conservación toma vuelo en Puebla

Por Talli Nauman

Martín Camacho tuvo que dejar la escuela para poder ayudar a su familia cuando era solamente un niño. En lugar de ir a clases, Martín acompañaba a su padre al campo a cazar aves. "Allí en el campo, cuando lloraba de hambre, conseguía huevos de aves salvajes, frutas de cactus u otro tipo de frutas silvestres. Me gustaba comer palomas asadas sobre el fuego," cuenta Martín.

Martín Camacho Sin embargo cuando tenía diez años, Martín tuvo una revelación: Una paloma que estaba asándose en el fuego, se le presentó como la imagen de Jesucristo martirizado en la cruz. Camacho, ferviente católico recuerda: "Me causó un gran dolor. Juré nunca más matar un ave, sentí que era un ser viviente que merecía ser respetado al igual que cualquier otro."

Camacho, que hoy tiene 45 años, jamás olvidó esa visión. Por el contrario, esa experiencia lo incentivó a transformar la empresa familiar de tres generaciones como cazadores de pájaros, en un proyecto de conservación, que no solamente salva a las aves, sino que también da trabajo a quienes se dedicaban a la caza.


Una unión de protectores de aves

En 1989 Camacho fundó la Unión de Cazadores de Aves de Puebla, que hoy mantiene un aviario construido en forma de cúpula geodésica. Tiene 25 metros de altura y 60 metros de ancho y desde la cima puede apreciarse una vista de 360 grados de los bosques húmedos que rodean el aviario que a su vez se reflejan en un espejo de agua ubicado en la base de la cúpula. En el Aviario Ecológico de Puebla encuentran refugio 1.300 aves albergadas en cinco áreas diferentes que recrean el hábitat de esa zona montañosa así como de junglas tropicales, pantanos, desiertos y plantaciones que forman parte de la geografía mexicana.

Puebla Ecological Aviary
Aviario Ecológico de Puebla

Este emprendimiento es un reflejo de diez años de trabajo esforzado por parte de los miembros de la Unión sin fines de lucro formada por los comerciantes de aves de Puebla quienes se abocaron a impulsar la reproducción de diversas aves silvestres cuya población disminuía progresivamente y que son el medio de subsistencia para ellos y sus familias.

Durante la última primavera, once papagayos de frente blanca, nacieron en el centro. Una alegría para Camacho, quien de esta forma consiguió uno de los objetivos que se había propuesto al crear el Aviario para ayudar a salvar aves y al mismo tiempo preservar los medios de vida de los cazadores. La unión, una dentro de las 16 que hay registradas en México, fue la primera en intentar criar aves silvestres en cautiverio. Después de enfrentar numerosas dificultades, han logrado resultados notorios por lo que están siendo imitados por otras uniones mexicanas.

Cuando Camacho convirtió la empresa familiar basada en la caza de aves en un proyecto de conservación, necesitaba promover su idea entre otros cazadores y vendedores de aves, les decía: "De esta forma no solo se incrementarán tus ingresos, sino que además ayudarás a preservar la materia prima". Este mismo mensaje es el que Camacho continúa comunicando a otras uniones y grupos comunitarios sin fines de lucro. Trabajando junto a sus colegas ya han inculcado este novedoso concepto a docenas de organizaciones de base ubicadas en todo México.

"Martín Camacho ha desarrollado una organización social que promueve el concepto de uso sustentable la cual ha sido muy exitosa," comenta el biólogo Ricardo Guadarama, de la Oficina Federal del Procurador General para la Protección del Medio Ambiente del Estado de Puebla. "Es un excelente proyecto, cuya incidencia se aprecia no solo en el ámbito estatal, sino también a nivel nacional."


Un comercio venerable

La caza de aves silvestres y su venta como mascotas, es un oficio tradicional en México. Constituye una forma de vida para muchas familias en todo el país. El vendedor callejero es un personaje familiar en los vecindarios, va de puerta en puerta, cargando varias jaulas de madera en su espalda, o montadas en su bicicleta. El gobierno permite el comercio de 85 especies de aves silvestres. Las amas de casa las compran para llenar con su color y canto los patios de sus hogares; y miles de amantes de las aves, llevan a sus emplumadas mascotas a la Basílica de la Ciudad de México para que sean bendecidas en la peregrinación anual del Domingo de Palmas.

Toucan Pero en México, como en otros países de Latinoamérica, una de las zonas con mayor biodiversidad en el mundo, las aves silvestres están desapareciendo progresivamente. Esto se debe a la constante presión que conllevan el crecimiento demográfico, la urbanización, el avance de las industrias, polución del medio ambiente y el tráfico legal e ilegal de aves, todo lo cual ha resultado en a una degradación cada vez más veloz del hábitat . Hoy en día 36 especies de aves salvajes de las 1.150 que existen en México están en peligro de extinción, entre las que se encuentran los tucanes, papagayos, pájaros carpinteros, faisanes y el águila que es el emblema en la bandera mexicana.


Los programas de protección son necesarios

Muchos gobiernos latinoamericanos han implementado programas para proteger sus aves autóctonas y fauna salvaje. Venezuela, por ejemplo, lleva a cabo un programa piloto para mejorar el hábitat de un grupo de coloridas aves tropicales llamadas psitácidas. Dicho proyecto incluye el registro y control de los cazadores de aves así como la puesta en práctica de campañas educativas, todo ello con la intención de reducir el mercado negro de exportación. El gobierno de Colombia ha creado reservas para la cría de cocodrilos, cuyo cuero es altamente valorizado en el mercado. Además las reservas son una fuente de trabajo para los pobladores rurales, a la vez que contribuyen a la reproducción de la especie. Estas iniciativas han recibido apoyo tanto de organizaciones no gubernamentales locales e internacionales como de instituciones privadas y educativas.

Guadarama comenta que sería importante dar a conocer la experiencia del grupo a la comunidad científica internacional Camacho así como los setenta integrantes del proyecto con base en Puebla ". . . pueden contribuir, y de hecho lo hacen, con información muy valiosa para otros grupos."

Camacho es un "científico empírico." Como muchos otros en la organización, cuenta solamente con educación primaria, pero ha aprendido mucho sobre aves desde su infancia. Los viejos cazadores de aves solamente cazaban lo que sabían que iban a poder vender. "Ellos se encargaron de enseñar a los más jóvenes a comportarse de igual manera," comenta Camacho.

Pero cuando el desempleo se tornó un problema grave en México durante la década de los 80´, la caza de aves se convirtió en una manera más de ganarse la vida para muchas personas sin otros medios de subsistencia. "Se comenzó a cazar y vender aves sin ningún respeto por las especies o el comercio en sí," comenta Camacho. Quienes se sumaban a la caza, así como algunos cazadores experimentados, se involucraban cada vez con mayor frecuencia en actividades ilegales como trabajar sin licencia, cazar aves en peligro de extinción o fuera de temporada y comerciando con pichones. "He vivido las dos épocas, pero me inclino por los viejos tiempos," dice Camacho.

Cansado de ver como la población de aves menguaba mientras los grupos ecologistas culpaban a los cazadores de aves y el gobierno hacía la vista gorda, Camacho se dio cuenta de que era necesario organizarse.


Fomentando la conciencia por la conservación

"Lo principal era conservar nuestras fuentes de trabajo," aclara Camacho. Lo más difícil fue fomentar una conciencia sobre las prácticas conservacionistas. Para lograrlo, se comenzó brindando una serie de conferencias y seminarios para instruirse ellos mismos. Convocaron a científicos, como el veterinario Fernando Seriña, se definió una reglamentación para los miembros del grupo y también se compiló gran cantidad de información sobre aves silvestres. Los nuevos conocimientos fueron más tarde transmitidos a otras organizaciones de cazadores de aves por medio de visitas guiadas al aviario así como por publicaciones de difusión. A cada paso del proceso se fueron dando cuenta de que debían sacrificar ganancias de corto plazo, por el bien de sus profesiones a largo plazo.

"Como pionero, me enfrenté a muchas dificultades, incluyendo la difícil tarea de ganarme la aceptación de los cazadores y vendedores de aves" recuerda Camacho. A través de cursos cortos y conferencias, en las que participaban biólogos y veterinarios, los miembros de la Unión pudieron comenzar a replantearse su lugar en el comercio. Pronto los propios miembros instituyeron políticas propias: Aquellos que no observaran las regulaciones sobre conservación recibirían hasta dos advertencia y de no modificar su actitud, podrían ser expulsados.

Sin embargo lo que los diferencia realmente de los más de 1.500 comercios de aves en Puebla, es que reemplazan mediante la cría y reproducción las aves que cazan para vender. La cría en el aviario ha reducido la captura de aves por parte de los miembros de la Unión en un 20%. "Nuestro objetivo es reducirla aún más y servir como ejemplo para otras personas que no forman parte de la Unión. Mucha gente está pendiente de nuestros logros," comenta Camacho.

El proyecto tomó vuelo gracias a la asistencia técnica del veterinario Fernando Seriña, quien consiguió una financiación de la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur para los ensayos sobre reproducción. Se construyó un criadero en los bosques húmedos, donde se llevaron a cabo experimentos con gray silky flycatcher, brown-backed solitare, slaty solitare y sinsonte Azul. Dichos experimentos atrajeron la atención de los medios televisivos y la invitación por parte del Municipio de Puebla para que la Unión se haga cargo del aviario de la cuidad.


Poniendo al aviario en la buena senda

Cuando la Unión se hizo cargo, el aviario se encontraba en muy mal estado. Los entusiastas participantes comenzaron por donar 35 dólares cada uno más horas de trabajo y dedicación; tras lo cual construyeron cinco mini-hábitats dentro de la estructura, donde podrían criarse las 140 diferentes especies de aves que conforman el aviario actualmente. Los primeros logros los obtuvieron con los faisanes, pavos reales, cardenales y palomas. Cinco años más tarde ya se criaban otras doce especies y hoy pueden decir con orgullo que en el aviario se reproducen 36 especies mexicanas y migratorias entre las que se cuentan loros, patos, gorriones, Grosbeaks y jilgueros.

Parrot and chick Los comerciantes de aves que ganaban dos o tres veces el salario mínimo, aproximadamente doce dólares al día y que no contaban con subsidios del gobierno o del sector privado, comenzaron a financiar su trabajo cobrando una entrada de un dólar para visitar el aviario. Comenzaron ofreciendo visitas guiadas a unos 2.000 visitantes al mes, poniendo énfasis en el respeto por la naturaleza y predicando en contra del tráfico de especies en peligro de extinción. El dinero se destinó al mantenimiento, la investigación y al cuidado de los pichones hasta el momento de ser vendidas, generalmente a los dos años de nacer.

A los pocos años, los esfuerzos comenzaron a dar frutos. En 1994 el gobierno del vecino estado de Tlaxcala, inspirado en el ejemplo de la Unión, construyó un aviario y siguiendo sus consejos consiguió reproducir varias especies con éxito.


Ayuda de los Estados Unidos

Al año siguiente la Unión recibió ayuda del National Fish and Wildlife Service de los Estados Unidos, para desarrollar un plan de estudio y gestión en la Reserva Flor del Bosque. La Reserva, con una superficie de 614 hectáreas es uno de los Parques Nacionales más nuevos en su tipo y es además una importante fuente de oxígeno y agua para Puebla.

En la Reserva se construyó un aviario con 16 refugios para aves heridas, conjuntamente con un plan para su posterior rehabilitación y liberación. Como parte del plan, la Reserva está desarrollando un programa de reforestación y cuidado de árboles, para contribuir a mantener el hábitat de las aves. También se está construyendo un pequeño zoológico, en el que Camacho asesora sobre técnicas de reproducción.

En 1995 Camacho se dio cuenta de que si bien la Unión logró muchos avances en relación a los problemas de conservación, sus miembros prácticamente no habían mejorado su situación económica. En el caso de Camacho, trabajaba en una papelería para compensar los ingresos familiares. "Tengo fe de que en el corto o mediano plazo, vamos a poder mejorar nuestro nivel de vida," comentaba por entonces Camacho.

Esta fe, sumada a una increíble tenacidad y persistencia, dio sus frutos: Ashoka, una organización no gubernamental, que ayuda a emprendedores sociales en todo el mundo, reconoció su labor como una iniciativa ecológica innovadora, otorgándole una ayuda monetaria, la única que ha recibido hasta el momento, y a la que atribuye haberse sobrepuesto a los problemas económicos que atravesaba hasta ese momento.

En 1996 los miembros consiguieron otro estímulo económico, cuando el Gobierno del Estado de Puebla les otorgó un préstamo para remodelar el aviario y modernizar sus servicios. Aunque el aviario estuvo cerrado durante un año mientras los trabajos se llevaban a cabo, reabrió sus puertas como uno de los más completos en México, a la vez que la entrada aumentó en 30 centavos de dólar. Esto junto a la venta de pájaros nacidos en cautiverio ayudó a cubrir los costos mensuales de aproximadamente 3.000 dólares que se destinan a jardinería, mantenimiento y alimento de las aves; a la vez que proveyó de dinero suficiente para aumentar de dos a siete el número de empleados que viven de su trabajo en el aviario.


Capacitando y creando conciencia

La obra que realiza la Unión de Cazadores de Aves de Puebla fue esparciéndose de boca en boca, y hoy en día numerosas organizaciones de campesinos de otros estados les solicitan asesoramiento. Han aceptado una invitación para capacitar sobre cría de aves silvestres a miembros de comunidades rurales del Estado de Campeche, en la península de Yucatán. También han dictado seminarios y talleres sobre la construcción de aviarios y criaderos de aves a comunidades indígenas del estado de Yucatán.

A nivel local, han sido fuente de inspiración para otros emprendimientos de cría de aves de menor escala en Puebla a la vez que han dictado cursos en comunidades indígenas y de bajos recursos en dicho estado. Este año el National Fish and Wildlife Service de los Estados Unidos renovó su compromiso con la Unión; aportará fondos para un proyecto de entrenamiento a poblaciones locales en seis comunidades de las Sierras de Puebla para llevar a cabo un emprendimiento de ecoturismo y avistaje de aves.

La Comisión Nacional para la Biodiversidad del Gobierno Federal también está ayudando a la Unión en su esfuerzo para clasificar e identificar las aves de 53 poblados ubicados dentro del limite de la Reserva de Biosfera Tehuacan-Cuicatlan, que comparte tierras de los Estados de Puebla y Oaxaca. A mediados de 1999 la Unión ya ha identificado 86 especies y estudiado la temporada de reproducción y hábitos alimenticios.

Otra de las tareas realizadas por la Unión es la de asistir y asesorar a la junta de otras dos organizaciones de comerciantes de aves en el Estado de Puebla, incentivándolos a promover la creación de criaderos en pequeña escala. Camacho además coordina la Subcomisión del Gobierno de Puebla para el Establecimiento y Desarrollo de Áreas Protegidas. "Hemos hecho las cosas bien y por ello el trabajo se ha multiplicado," dice orgulloso Camacho.

Con el paso de los años la Unión ha fortalecido la conciencia ecológica y la necesidad de proteger a las aves y su medio ambiente. Gracias a este esfuerzo, las regulaciones han ido cambiando restringiendo la emisión de permisos federales para la caza de aves silvestres: de setenta licencias emitidas solo seis años atrás, hoy en día se expiden solamente veintisiete.


Cazar aves todavía resulta mas barato

Estas modificaciones tuvieron como objetivo la supervivencia de mayor cantidad de aves silvestres, sin embargo en la práctica han fomentado la caza ilegal. Aquellos cazadores que no consiguen las autorizaciones, se aventuran a seguir cazando ilegalmente y resulta difícil para las autoridades detectarlos.

La respuesta de la Asociación de Comerciantes de Aves de Puebla ha sido continuar promoviendo la reproducción en cautiverio. "Cuando vean que esto es un buen negocio, la gente dejará de cazar aves y comenzará a criarlas," agrega Camacho.

De todas maneras reconoce que cazar una docena de aves todavía resulta más barato que criarlas en el patio de la casa. Además la mayoría de los cazadores o potenciales comerciantes no tienen dinero suficiente para construir jaulas, alimentar a las aves y darles la atención necesaria para que se reproduzcan en cautiverio.

Puebla Ecological Aviary

Por eso cuando la Secretaria Federal de Recursos Naturales, Medio Ambiente y Pesca reconociendo la tarea del grupo, les adjudicó un contrato para dar tres cursos sobre cría en cautiverio, los miembros de la unión insistieron en que los cursos deberían incluir la construcción de por lo menos un criadero entre los participantes. "No queremos dejarles solamente teoría sino también los recursos para llevarla a la práctica," señala Camacho.


La construcción de aviarios se pone de moda

La Unión de Cazadores de Aves de Puebla con apoyo de la Fish and Wildlife Service de los Estados Unidos también dicta cursos educativos sobre medio ambiente a estudiantes de todos los niveles. Aquellos estudiantes que no tienen suficiente dinero para pagar la entrada al Aviario, pueden ingresar gratuitamente. Un grupo de estudiantes secundarios impresionado por la experiencia construyó un pequeño aviario con nidos para la reproducción de las aves en el patio de su escuela.

Patrocinados conjuntamente por donadores norteamericanos y por el Procurador General de México para la Protección Ambiental han publicado dos libros: "Guía de los Pájaros de Puebla" y "Guía Ilustrada de las Aves Nativas de México," ambos pueden solicitarse por correo.

La intención es compartir y acercar a los visitantes del aviario una filosofía distinta, cuenta Camacho "Lo más importante para nosotros, es que los visitantes se vayan de aquí, habiendo comprendido que la naturaleza es algo de lo que todos formamos parte."

Pasados treinta y cinco años de aquella revelación que cambiara el rumbo de su vida y con cuatro hijos, Camacho sigue manteniendo firme su convicción. "Las aves nos han proporcionado un medio de vida, gracias a ellas mis hijos han podido asistir a la escuela. Sería un ingrato si no hiciera nada por las aves, cuando ellas me han dado tanto. Es una obligación moral" concluye Camacho.


Criando a mil aves . . . y en dos años.

En los dos últimos años su grupo ha criado a más de 1.000 aves en el aviario, una tarea nada fácil, teniendo en cuenta que las aves silvestres en cautiverio no se reproducen hasta por lo menos pasados dos años. Algunas aves ya han empollado por cuatro o cinco temporadas consecutivas, llevando al mercado una oferta mayor que la demanda. "Pero eso no quiere decir, que las vamos a comer con arroz," bromea Camacho.

Camacho tiene la esperanza de que los logros conseguidos les permitan a los comerciantes de aves de México unirse a sus homólogos holandeses y australianos, en el centenario y lucrativo mercado de exportación de aves reproducidas en cautiverio. Pero para que este sueño se convierta en realidad todavía falta enfrentarse a tramites gubernamentales, falta de fondos y continuar desarrollando las técnicas reproductivas. Es por estos motivos que la Unión no le ha dado por el momento más prioridad al mercado de exportación. La integración del grupo en el mercado internacional dependerá en definitiva en los recursos financieros y técnicos que puedan sumar.

Para el año 2010 Camacho espera que el aviario sea el mejor de América Latina. También tiene la firme esperanza de que la Unión consolide su base económica y se expanda lo suficiente, para que a través de la conservación, reproducción, educación y comercio tenga un impacto significativo en la protección de la fauna mexicana; y al mismo tiempo ayude con su integración a otros grupos e instituciones internacionales a fomentar la conciencia por la naturaleza y el medio ambiente.

"Nuestra responsabilidad con la sociedad, es concientizar a la gente de cuán cerca estamos de destruir nuestros ecosistemas y perder la biodiversidad que caracteriza nuestras regiones," finaliza Camacho.


¿Con qué puede contribuir a la Unión de comerciantes?

  • Alimento para aves
  • Donaciones deducibles de impuestos
  • Ayuda financiera
  • Ayuda profesional en legislación, exportación y alimentación
  • Computadoras o equipos de oficina
  • Acceso a Internet

  • Contacto:

    Martín Camacho
    Avenida Vicente Guerrero 92
    Colonia Insurgentes Zaragoza
    72540 Puebla, Puebla
    México
    Fax: +(52 22) 44-47-92

    Talli Nauman
    San Francisco de los Viveros 701, E2-104
    Fracc. Ojocaliente
    20190 Aguascalientes, Aguascalientes
    México
    Fax: +(52 49) 70-15-93
    Email: Jaguar@infosel.net.mx


    Talli Nauman es una periodista norteamericana que ha trabajado como corresponsal en México desde hace 12 años. Es la Co-Editora de Ecoámericas (www.ecoamericas.com), una publicación dedicada a cubrir los temas de medio ambiente y desarrollo en América Latina. En sus 26 años de profesión ha trabajado para distintos medios nacionales e internacionales.


    Lea más artículos en español:

    Página Principal


    archivos   •   libro de visitas   •   quienes somos?   •   contacto   •   
    Changemakers Internet
    Copyright © 2006 Changemakers • Politica de Privacidad