|
|
|
|
El Centro Cultural Luiz Freire: Invernadero Tropical de Literatura
por Shannon Walbran
Bien arriba de la cuidad costera de Olinda, en el nordeste brasileño, una mansión del siglo pasado se yergue rodeada de una arboleda de cocoteros, mangos, bananas y castaños. Hoy, la mansión alberga el Centro Cultural Luiz Freire, llamada así en honor al primer físico y matemático brasilero. Luiz Freire pasó su vida haciendo cálculos, inventando e investigando ciencias en su estado natal de Pernambuco y a lo largo del país. Su hijo, Marcus Freire se convirtió en un gran activista luchando contra la dictadura militar brasilera de los años 70 y la opresión política que arruinó los frutos más preciosos de Brasil, su gente. Continuando la tradición familiar de ilustración y ciudadanía, Marcus compró este pequeño edén en 1977 y lo donó, en nombre de su padre, a una organización que cultivaría la democracia de los jardineros de la sociedad y sus retoños: los profesores y estudiantes.
"La idea inicial,"dice el director Eduardo Homen, "era hacer del Centro Cultural Luiz Freire un lugar de apoyo a las actividades artísticas y culturales que se expresaban en contra de la dictadura militar. Comenzamos en 1972, pero la mudanza en 1977 a esta casa nos dio una base estable a nuestro trabajo." En 1979 un grupo de abogados se juntó para trabajar en defensa de los pobres de la región, quienes en ese momento estaban luchando para conseguir los títulos de propiedad de la tierra en que vivían. Este fue el primer gran proyecto del Centro, permitiendo la creación de la infraestructura financiera y administrativa. Desde ese momento en adelante, el Centro comenzó a luchar en diferentes áreas, y gracias a los benefactores de Freire consiguió una autonomía política y financiera total. Para 1987 el Centro comenzó a discutir las estrategias que lo convirtieron en una de las estrellas de las organizaciones no-gubernamentales del nordeste de Brasil.
"Hoy nos estamos concentrando en los temas de ciudadanía, educación, informática y comunicación," dice Homen. El trabajo del centro afirma una política de instrucción para todos, y continúa diciendo, y para ese fin, se extiende a ambos, profesores y estudiantes. Él cuenta otras iniciativas: Una TV y radio comunal es también parte del plan. Los indígenas tienen el derecho de recibir una educación apropiada con respeto por su cultura; esto ha sido transformado en una ley. Los políticos ahora toman en cuenta el derecho de los niños y adolescentes a recibir una escolaridad decente. Las políticas del Centro son ahora discutidas a nivel regional. Interrumpiéndose a sí mismo en la mitad de la larga lista de proyectos que él y sus colegas consienten, finalmente termina agregando modestamente, "Yo creo que el Centro ha hecho pequeñas contribuciones a todas estas áreas."
Olinda es famosa por su clima soleado, un calor tropical en el que las plantas maduran en días en vez de por estaciones. El Centro Cultural Luiz Freire, honrando su ubicación ha hecho brillar las perspectivas de la gente que participa en sus programas. Es como si las ventanas de la casa dejaran entrar esperanzas así como dejan entrar la luz.
Enseñando a leer a los Maestros de Lectura
La puerta de un aula da paso a un círculo de profesores. Carmen Lucia Bandeira, quien enseña en el Centro desde 1978 está dirigiendo una discusión sobre el poder de la narrativa, y la charla los lleva a contar cómo la lectura ha hecho grandes cambios en las vidas del grupo.
"Comenzamos este proyecto en particular en 1991, y su popularidad se ha incrementado sin parar cada año," comenta Carmen. "Tenemos un grupo de discusión sobre literatura para los profesores que quieren enriquecer sus conocimientos acerca de las estrategias actuales en la enseñanza y literatura actual; pero ni bien comenzamos a leer pasajes literarios en voz alta durante las clases, fue claro que esos profesores necesitaban trabajar en su capacidad de lectura. No podían terminar una página sin cometer varios errores y a veces no entendían lo que estaban leyendo."
En grupos de 25 a 30, los adultos comenzaron con literatura infantil para continuar con novelas acerca de temas relevantes para ellos, incluyendo historia del Brasil. Pronto el grupo hizo una catarsis en la que exponían no sólo sus diferencias sino también sus fracasos como estudiantes en el sistema educativo. Los profesores vienen de comunidades indígenas o de bajos recursos, y comentan que nunca se sintieron respetados en la escuela. Sus propios profesores, que generalmente provenían del mismo sector social, querían inculcar una cultura "avanzada" y "moderna" a los estudiantes; desafortunadamente en el proceso no se incluía a grandes figuras que conforman el rico legado cultural del noreste brasilero.
Vincular la Literatura con el Mundo Real
Fortalecer su propia alfabetización ha mejorado su capacidad educativa. Saben que es lo que disfrutan leyendo y pueden darse cuenta mejor del nivel y los intereses de sus estudiantes. Ahora encuentran que involucrando las experiencias de vida de los estudiantes con los libros, creando esa conexión entre el mundo de la "literatura", que a veces parece tan distante, y el "mundo real" se puede construir un puente a una alfabetización de por vida. Cuando un niño ve un libro y se siente intimidado, el amor por la lectura es difícil de fomentar. Cuando un niño puede identificarse con la trama de un cuento, una lucha o la muerte de una mascota, entonces y sólo entonces, el o ella pensarán que "Ler é bom," el tema del Centro: Leer Es Bueno.
Los grupos de discusión literaria también repercutieron en otros miembros del Centro, desde los porteros, secretarias hasta los cocineros. La inclusión es la clave para la democratización de los procesos de enseñanza de la alfabetización en el Centro Cultural Luiz Freire.
"Una de mis estudiantes llamada Grinaucia era la cocinera en su escuela dice Bandeira. "Era una mujer muy introvertida, muy tímida. Comenzó a estudiar con nosotros la identidad cultural a través de la literatura; aprendiendo acerca de la historia de los africanos y cómo llegaron a Brasil experimentando un renacimiento que todos pudimos ver. Ella literalmente creció físicamente, y se la veía totalmente diferente después de haber ganado auto estima. Hoy ella es profesora de lectura."
Leer es Bueno
En Brasil muchos profesores de pueblos pobres sólo tienen la secundaria completa. La división de clases se extiende por todo el país, y el trauma persistente, legado de la dictadura militar ha mantenido a la gente pobre "en su lugar" en la que las posibilidades de recibir una educación superior son vistas no sólo fuera de su alcance sino fuera de sus derechos.
Eduardo Homen argumenta, "todo lo que hacemos fortalece el proceso de consolidación de la participación ciudadana. Cuando la gente participa en la construcción de la democracia, comienzan a analizar sus propias realidades concretas. Creemos que leer es bueno, en cualquier lenguaje y cualquiera sea el lugar. Creemos que los pueblos nativos, los indígenas, tienen derecho a su propia cultura en cualquier parte del planeta. Y creemos que la información es un derecho inalienable de cada ser humano." Quizá tarde en llegar, pero éstas son buenas noticias para los estudiantes del Centro.
Bandeira lleva a los estudiantes a través de un proceso de dos etapas: primero, lectura elemental, interpretación de textos, expansión del vocabulario y segundo, escritura, en el cual los estudiantes crean individualmente y en grupos. Escriben acerca de cosas personales, profesionales y técnicas, cubriendo las necesidades que puedan enfrentar en sus vidas. "La mayoría son mujeres," dice ella, "y trabajan para todo tipo de escuelas, municipales, de la iglesia, en pueblos o en ciudades." La mayoría nunca escribió nada para o por ellas mismas anteriormente.
La alegría de leer
"Sin darse cuenta, la falta de lectura les ha hecho experimentar una gran sensación de vacío. Es tan emocionante verlos descubrir el placer de leer y ver lo apasionados que están cuando tienen que usar lo que aprenden en la vida cotidiana." Bandeira estima que su proyecto ha alcanzado a cerca de 3.000 profesores y empleados de escuelas en siete años, y a unos 865 colegios. Desde que estos "nuevos y perfeccionados" maestros retornaron a sus aulas con una nueva pasión por la literatura, cuentan que los chicos son los que van a buscar libros en el tiempo libre en vez de lanzarse desaforadamente al patio de recreo. Una razón puede ser que ahora los maestros disfrutan leyendo, tomando un libro o revista en vez de mirar por una ventana, como alguna vez quizás hicieron, mientras se preguntaban que hacían en un trabajo tan ingrato.
Una de las innovaciones que Bandeira ha puesto en práctica son los "maletines de lectura", para infundir el amor por la lectura en maestros y estudiantes. Ella les muestra a sus alumnos adultos como decorar un maletín con dibujos y pinturas y después llenarlo con coloridos libros para niños. Frente a la clase, Bandeira lentamente abre el maletín develando la mini librería como si fuera un cofre del tesoro, lleno de oro o goma de mascar. Los chicos quedan deslumbrados con la idea de viajar, y la metáfora de usar libros como forma de explorar nuevos mundos es como un señuelo hasta para los chicos más reacios, quienes finalmente meten una mano en el maletín y sacan un "ticket" hacia la literatura.
Literatura en la Cocina
"Enseño un curso de seis meses llamado "Quinientos Años de Fuego," dice Liz Ramos. Sus estudiantes van desde los 14 a los 21 años y estudiando acerca de la historia y la práctica de cocina alrededor del mundo, estudian a la vez geografía, matemática e identidad cultural. "Aprendemos acerca de la cocina indígena de Brasil y después exploramos las diversas herencias culinarias que nos han enriquecido, de Portugal, Italia, África, el Medio Oriente y Japón." Cuando tiene que responder que es lo que más les gusta del curso a los estudiantes, ella sonríe y dice: "¡La comida claro!, A los chicos les encanta comer. Nos reunimos cinco horas por día, de lunes a viernes, y cocinamos un plato diferente quizás unas tres veces en la semana. Es lo que más les gusta, cocinar, pero a la vez lo que están sacando de allí también, es lectura."
Ramos comienza su curso con un libro infantil sobre la historia del Arca de Noé. La clase utiliza el leitmotiv e identifica su meta como la de "acopiar los bienes de la tierra para preservarlos para las futuras generaciones" además de viajar a través de los libros. Al mismo tiempo los alumnos reciben conocimientos prácticos de cocina. Estas habilidades les pueden asegurar un empleo antes de los cuarenta días de cuaresma y no después de cuarenta días de lluvia. "Carnaval" dice ella con una amplia sonrisa, "es una época de locura en Olinda." Los alumnos estudian fracciones en matemática para poder calcular cómo hacer para que una receta para la familia se alcance para alimentar una multitud. "Dos mil turistas por día pasan por estas calles," se maravilla. "Nuestros estudiantes tienen la gran oportunidad anual para ganar dinero en la 'economía informal' vendiendo bebidas a los turistas, y para cuando terminan el este curso, ya salen preparados."
Pensar al Estilo Pernambuco
Eliane Amorim, otra maestra del Centro Luiz Freire, coincide en que en sus clases también han ocurrido cambios. Al entrar a su aula se nos revela un espacio donde la cultura indígena de Pernambuco (el estado donde está situada Olinda y que a su vez es una palabra tomada de una tribu local) está integrada en todos los aspectos del estudio, algo no muy común en Brasil. "Es mi esperanza que trabajando junto a ellos, los maestros indígenas reconozcan y valoren su propio lenguaje, su propia cultura, que todos los chicos que reciben educación de estos profesores eventualmente compartan entre ellos la riqueza que cada uno trae a la escuela y la vida," finaliza.
Una forma en que la cultura indígena es homenajeada es a través de actividades grupales en vez de meramente individuales del tipo 'un estudiante, un pupitre, un trabajo'. Amorim pasa mucha parte de su tiempo en el suelo, sentada en círculo, lo que demuestra respeto a los estudiantes, demostrando que cada una de sus caras es importante, que son vistos, que son parte de un esfuerzo conjunto llamado "aprendizaje" en el que cada miembro puede contribuir con su opinión.
Amorim ha estado integrando el arte en sus clases, especialmente en tejidos de "caroa", una especia de caña. Sus estudiantes hacen mascaras que representan no solo a los antiguos espíritus del mar, la cosecha y otros iconos, sino también de ellos mismos; aprendiendo tradiciones culturales que se están dejando atrás con el avance de la Era de la Información. El resultado de su experiencia de "profesores cual aprendices" será un libro sobre mitología e historia indígena, producido y escrito en el Centro Luiz Freire. El libro, publicado en 1999 será distribuido a las escuelas que tienen conexión con el Centro y estará también disponible en todo Brasil.
Cercando al "Imperialismo Cultural"
Un comentario de varios profesores es la preocupación del imperialismo cultural que se infiltra a Olinda desde el norte, especialmente desde los Estados Unidos, y sorpresivamente desde el resto de Brasil. Liz Ramos comenta, que "una de las razones más importantes en preservar y honrar las culturas indígenas y afro-brasileras del área de Pernambuco es que están en grave peligro de ser engullidas por la música y los mitos de Salvador, Rio y São Paulo. Con más población, mejor publicitadas, agrega, "estas grandes ciudades tienen bellas canciones, bailes e historias, pero nosotros necesitamos nuestra música y mitos para sobrevivir esta embestida. Pernambuco se define a sí misma a través de las expectativas de los maestros que fueron enseñados a mirar afuera para encontrar valores y ahora ven como el sol refleja su reluciente y propio patrimonio.
La casa está llena y la brillante luz de Olinda ilumina el futuro de una educación democrática, gracias a los esfuerzos del Centro Cultural Luiz Freire. Mientras Ramos invita a quien quiera, los domingos por la tarde, a las fiestas que hacen en el jardín del Centro.
"Ponemos música de Pernambuco, los estudiantes bailan y tocan los tambores, bailamos nuestras danzas tradicionales y por su puesto, servimos un montón de comida deliciosa."
El Centro Cultural Luiz Freire sabe como alimentar a los individuos en su integridad, física y espiritualmente, maestros, estudiantes e invitados pronto se sienten como en casa, reconociendo cuán especial es esta casa, el Centro Cultural Luiz Freire.
Necesidades:
La biblioteca necesita libros en portugués e inglés, como también libros de dibujo para chicos sin texto. A todos los maestros les encantaría hospedar profesores de intercambio de otros países o viajar para ver proyectos que se lleven a cabo en otras partes. Aún más, les gustaría saber como otras instituciones están integrando capacitación en cultura y literatura para estudiantes de todas las edades. También necesitan una página en Internet para comunicar la labor que están haciendo.
Contacto:
Centro Cultural Luiz Freire
Olinda, Brazil
Teléfono: 55-81-429-3444
Email: Cclf@elogica.com.br
Director: Eduardo Homen
Profesores: Carmen Bandeira, Liz Ramos, and Eliane Amorim
Shannon Walbran es una consultora en educación y desarrollo basada en Rio de Janeiro.
|
|