Tráfico Humano: Un analisis del Problema
Por Cheryl Dahle
En los Estados unidos en el 2002, los hermanos Juan y Ramiro Ramos, junto con su primo José Luis Ramos, fueron sentenciados a total de 34 años de cárcel entre los tres por transportar mejicanos a la Florida para trabajar como esclavos en la recolección de frutas. Al menos 700 trabajadores estaban cautivos en campos bien vigilados operados por la familia Ramos, en los alrededores del pequeño pueblo de Lake Placid.
La Coalición de Immokalee Workers ha estado luchando por años para mejorar los salaries y las condiciones de trabajo de los recolectores e tomates en la Florida, uno de los grupos más explotados de la fuerza laboral de los Estados Unidos, las cuales en algunos casos han llevado a procesamientos bajo las leyes de esclavitud. La Coalición acaba de negociar un acuerdo en respuesta a sus demandas luego del boicot de tres años contra la cadena de comida rápida Taco Bell y la empresa matriz Yum Brands, Inc., la corporación de comida rápida más grande del mundo.
Sus trabajadores vivían en una situación de esclavitud por deuda, recolectando naranjas cor unas pocas monedas al día. Eran forzados a devolver sus pocos ingresos a los hermanos en concepto de intercambio por su transporte a los campos, casa en condiciones de supervivencia, y la compra de comida a precios aumentados en la despensa propiedad de los hermanos.
Los trabajadores, quienes eran golpeados con pistolas y maltratados por cualquier insubordinación, eran aleccionados con la historia de un trabajador enfermos que trató de escapar: los jefes lo aprendieron, le rompieron las rodillas con un martillo y tiraron sus cuerpo desde un coche en movimiento.
La Coalición de Immokalee Workers (CIW),quien envió encubierto a uno de sus miembros a los campos para ayudar a los agentes federales a hacer caer este grupo de traficantes, estima que hasta un 10% de los trabajadores rurales de los Estados Unidos se encuentran en condiciones de esclavitud. Este ejemplo de esclavitud moderna, el tráfico de seres humanos tristemente no es el único.
Organizaciones internaciones de derechos humanos llaman al problema del tráfico humanos una "epidemia" alrededor del mundo: niños son esclavizados en las canteras de granito en Nigeria o vendidos por sus padres en las calles de la India para trabajar diez horas al día en la manufactura de artesanías para los turistas; mujeres son raptadas de Uzbekistán o Tailandia y forzadas a prostituirse en burdeles de Israel, Bombay o Camerún; generaciones de familias son esclavizadas bajo esclavitud por deuda en Mauritania, mujeres son traficadas desde Laos y Camboya para servir como esclavas domésticas en el Reino Unido o los Estados Unidos.
Estadísticas confiables sobre el tamaño del problema son tan difíciles de encontrar como soluciones a él. El Departamento de Estado de los Estados Unidos estima que entre 600.000 y 800.000 personas son traficadas cada año en todo el mundo, entre 14.500 y 17.500 por las fronteras de los Estados Unidos.
Pero muchos de los que trabajan en el problema de tráfico humano dicen que estas cifras son pura adivinación. Las victimas raramente buscan ayuda ya que temen la violencia o la deportación por parte del estado, y cuando la actividad del tráfico sale a la luz, las autoridades locales a menudo fallan en reconocerlo, tratando al tráfico como si se tratara de un problema de inmigración ilegal, dice Ann Jordan, experta en tráfico humano de Global Rights, un grupo de apoyo a los derechos humanos emplazado en Washington, D.C.
"No confío en ninguna de las estadísticas," dice Jordan. "Pero sé que es un problema suficientemente grande como par trabajar en él."
El contexto moderno del tráfico humano
El tráfico humano recién alcanzó atención significativa en la agenda global de políticas a mediados de los 90', cuando los gobiernos tropezaron con sindicatos trasnacionales de crimen organizado que habían agregado seres humanos a las drogas y armas que ya estaban siendo distribuidas por su redes. (Hoy, la Oficina Federal de Investigaciones estima que el tráfico humano mueve genera ganancias de más de $9.000 millones de dólares al año.)
En el año 2000, la Comisión de las Naciones Unidas para el Crimen publicó el primer tratado sobre el tema, con un protocolo para el reconocimiento y castigo del tráfico humano. Mientras que el protocolo fue aclamado como un gran paso hacia adelante en la tarea de generar una mayor conciencia internacional sobre el tema, defensores de los derechos humanos se decepcionaron al comprobar que el problema era enmarcado principalmente como una cuestión de incumplimiento e leyes más que como un problema de derechos humanos y víctimas.
Según Jordan, esta dirección hacia el cumplimiento de leyes (la cual dirige las políticas gubernamentales, establece agendas para la discusión y decide en que se gastan los recursos ) ha persistido. "Desafortunadamente el enfoque de hacer cumplir las leyes ignora todas las influencias geopolíticas y sociales que de hecho crean el problema del tráfico."
Defensores de los derechos humanos señalan que el Acta de Protección Contra la Violencia y el Tráfico de Personas de los Estados Unidos del año 2000, es un ejemplo de este enfoque legalista. Las leyes establecidas por una oficina de Tráfico de Personas en el Departamento de Estado que publican informes anuales en donde califican a los países según la severidad con la que tratan su problema de tráfico de personas. Aquellos países que se encuentran al final de la lista se enfrentan a la pérdida de la ayuda económica no humanitaria. Se les concede a estos países 90 días para que comiencen tareas para remediar este problema o se les quitará la ayuda.
"El gobierno de los Estados Unidos ha tenido un gran impacto en cómo el mundo está lidiando con el tráfico debido al regimen de sanciones que ha establecido," nos dice Janie Chuang, quien enseña en la clínica de derechos humanos internacionales del Washington College of Law en la American University. "Hemos visto una proliferación leyes sobre tráfico humano en el mundo. ¿Es una buena actividad? Creo que es cuestionable."
El hecho que los países que quedan en la lista de sanciones son también aquellos con los que los Estados Unidos tiene relaciones tirante o ninguna relación (por ejemplo Cuba o Burma) hace que muchos defensores de los derechos humanos vean el informe como algo político, nos dice Chuang. Esta percepción aumento con la inclusión de Venezuela en el informe del 2004, que según grupos de derechos humanos no tiene un problema de tráfico importante en comparación con otros pares latinoamericanos que no fueron incluidos en la lista. Los Estados Unidos fueron acusados de no avisar sobre un atentado de golpe de estado al gobierno de izquierda en Venezuela unos meses antes de que se publicase el informe.
"Francamente, [la inclusión de Venezuela] fue vista más como una maniobra política que relacionada al tráfico," dice Chuang.
El embajador de los Estados Unidos John Miller, quien lidera el programa de TIP del Departamento de Estado, dice que la calificación de los países no es para nada política. Dice que la calificación se debe menos al tamaño del problema de tráfico que tenga el país y más a la voluntad del gobierno de darle una solución. Señala también que las bajas calificaciones de algunos de los estados parias o países con una relación pobre con los Estados Unidos se debe en parte a la falta de colaboración de estos países una vez que son citados.
"Les damos a los países tres meses para responder al problema de tráfico antes de fianlizar la lista," dice Miller. "Cuando hay mejores relaciones entre los países, hay más posibilidades de que se tomen medidas. Cuando Turquía y Grecia fueron citados como países con una calificación baja, denunciaron el informe, pero hicieron el esfuerzo y ya no están en esa categoría. Cuando Cuba fue puesto en la lista, Fidel Castro denunció el informe y se rehusó a tomar medidas en el asunto."
Una alianza improbable
Otro asunto contencioso a la hora de dar solución al problema del tráfico es el tratamiento de la prostitución. Grupos cristianos y evangélicos han formado una alianza ponderosa para hacer caer la prostitución como una manera de combatir el tráfico, aunque algunos dentro de la comunidad internacional objetan contra la falla para distinguir entre sexo ilegal y el feministas dicen que la prostitución es inherentemente explotadora y que crea lugares seguros para los traficantes, otros defensores de los derechos humanos dicen que cerrar burdeles no atenta contra las redes de tráfico, ni ayuda a las mujeres que han recurrido a la prostitución.
En un caso altamente publicitado, un grupo cristiano evangélico llamado International Justice Mission (IJM), ayudó a efectuaron una redada en burdeles en Tailandia en Diciembre del 2003, que "rescató" mujeres para luego encerrarlas en un orfanato. En pocos días, 24 de las 43 mujeres habían escapado, muchas de ellas para regresar a los burdeles, que veían como la única forma de sobrevivir y ganar dinero.
Luego que Corea del Sur fuera presionada por sus antecedentes de tráfico humano, el país lanzó, en el 2004, una campaña contra la prostitución, cerrando burdeles y aumentando las multas a los clientes de la prostitución. Cientos de prostitutas tomaron las calles en señal de protesta, incluso algunas empezaron una huelga de hambre, para proteger estilo de vida, nos dice Jordan.
"Necesitamos programas que se centren en empoderar a las personas a vivir sus vidas de una manera más segura", agregó. "Cerrando burdeles y echando a las mujeres a la calle no es la manera de empoderar a las mujeres que son prostitutas y definitivamente no es la manera de combatir el tráfico."
Miller dice que mientras las redadas y el cierre de burdeles dejan a las mujeres sin un soporte transitorio, esas tácticas tienen un rol legítimo en la reducción del tráfico humano.
"No creo que IJM deba de ser criticada por centrarse en rescatar mujeres más que un albergue con camas vacías" nos dice. "Ambos enfoques apuntan a una parte del problema. IJM asumió un rol único al darse cuenta que no sólo se puede montar albergues y esperar que las mujeres se presenten debido a la corrupción y coerción que envuelven al problema."
"Si algunas de las rescatadas no consigue un albergue, es muy desafortunado. Por eso es que estamos trabajando con varios países del Sureste Asiático para que se aseguren que haya albergue disponible cada vez que se produce un rescate."
Jordan dice que la posición del Departamento de Estado de los Estados Unidos con respecto a la prostitución, ha cambiado fundamentalmente la cara de los grupos que luchan internacionalmente contra el tráfico humano, canalizando fondos hacia grupos evangélicos que luchan contra la prostitución que no tienen experiencia en la lucha contra el tráfico humano. Miller explica que los grupos religiosos "manejan la mayoría de los programas de albergues" y que anticipa que las becas a las organizaciones religiosas aumentará un 30% del total de los fondos que adjudica la oficina.
El enfoque de la agenda moral de los Estados Unidos también incluye cuestiones referentes al cumplimiento de las leyes y esfuerzos mundiales por remediar la lucha contra el tráfico, mientras que presta menos atención al tráfico de manos de obra, el cual requiere lidiar con cuestiones muy complejas de las cadenas de proveedores corporativos y políticas migratorias.
Miller dice que el trafico sexual llama mas la atencion porque representa el ejemplo mas comun de trafico humano.
"Estamos preocupados con todos los tipos de tráfico—tráfico sexual, trabajo forzado, servidumbre doméstica forzada, trabajo forzado en maquilas' dice Miller. "Pero si se se refiere a que se presta más atención al tráfico sexual, está en lo cierto. Esto no es sólo cierto en los Estados Unidos. La razón es que la mayoría de la gente que se encuentra involucrada en esta cuestiones considera que el tráfico sexual es el componente más importante de la esclavitud."
Soluciones que prometen
Mientras que el Departamento de Estado de los Estados Unidos celebra el incremento de los procesamientos internacionales de tráfico a casi 3.0000 en el mundo, Jordan es optimista al respecto de algunas de las iniciativas holísticas del sector ciudadano y grupos de defensa que trabajan directamente con las condiciones subyacentes que hacen que la gente sea más vulnerable al tráfico.
La Coalición de Immokalee Workers, organización comunitaria que ayudó a hacer caer a los hermanos Ramos, apunta a las pobres condiciones laborales de los trabajadores rurales en los Estados Unidos para generar un cambio. Según Julia Perkins del CIW, "Es la existencia de condiciones laborales de maquila lo que permite que florezca la esclavitud."
"Los trabajadores rurales no tienen beneficios de ningún tipo, sus salaries no están regulados, se encuentran excluidos de poder organizarse y como resultado es más fácil retenerlos contra su voluntad. No se ve esclavitud moderna en las fábricas de auto partes en donde los trabajadores tiene una voz y derechos en su lugar de trabajo."
En un ataque más amplio contra el sistema, CIW apoyó un boicot de tres años contra la cadena de comida rápida y la empresa matriz Yum Brands, Inc., la corporación de comida rápida más grande del mundo. Más de 22 campos universitarios removieron los restaurantes o les impidieron establecerse allí, como resultado de las protestas estudiantiles, nos dice Perkins.
Entre los defensores más destacados de esta campaña se incluyen al ex presidentes Jimmy Carter y al actor Martin Sheen. El boicot presionó a Taco Bell a incrementar el precio que paga por sus tomates y asumir una mayor responsabilidad por los abusos que suceden en su cadena de proveedores. (Los trabajadores rurales hoy ganan aproximadamente 40 centavos por cada balde de tomates de 32 libras, lo mismo que se pagaba en 1978, y deben juntar toneladas de tomates para ganar $50.)
El boicot terminó la semana pasada, cuando Taco Bell accedió a las demandas de CIWÑ la compañía pagará un centavo más por balde de tomates, incremento que pasará ciertamente a los trabajadores; también ayudará a convencer a los productores a que se sienten en la mesa a discutir los abusos a los derechos humanos; y la compañía va a monitorear e investigar abusos en su cadena de proveedores.
"Esto es parte de una campaña más grande para terminar con la esclavitud no en base a ir caso por caso sino a eliminar con las raíces que causan la esclavitud," dice Perkins.
Ese tipo de pensamiento que se concentra en las cuestiones macro es precisamente lo que se necesita para tener mayores logros en la reducción del tráfico humano, dice Jordan. "Necesitamos tener un dialogo más amplio que involucre no solo a las organizaciones que trabajan directamente con problemas de tráfico, sino con aquellos que trabajan en sus causas subyacentes" sigue, "Simplemente necesitamos que se gaste más energía en encontrar soluciones del lado de las causas del problema."
Cheryl Dahle es autora y periodista independiente que escribe sobre cambio social. Ella es la fundadora de Independent Journalists Collective (IJC), un proyecto sin fines de lucro que cubre más temas sobre cambio social que los medios regulares. Dahle es la encargada de proyectos y la co-creadora del Premio Social Capitalist del Fast Company magazine, una edición dedicada a reconocer a los emprendedores sociales más importante de los Estados Unidos.
Antes de esto, Dahle pasó varios años escribiendo y editando para publicaciones de negocios y técnicas. También pasó dos años como periodista investigadora escribiendo sobre sentencias mal hechas en Illinois. Su primer libro, No Horizon is So Far (Da Capo 2003), es la crónica de las primeras dos mujeres que cruzaron la Antártica a pie—un proyecto que los maestro de escuelas tomaron para inspirar a los niños a seguir sus sueños. Dahle tiene un BSJ de Northwestern University.
Traducción: Maria Pazo y Gaston Wright
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